Reforma integral de vivienda en la que la terraza acristalada se incorporó al espacio de día como un ambiente más, ganando metros útiles de estar.
El salón-comedor se organizó con un mueble de TV suspendido en gris y madera con baldas superiores para la colección del propietario, y una mesa de comedor de cristal con lámpara de araña contemporánea. La antigua terraza, ya acristalada con carpintería blanca y persianas, se pavimentó en madera oscura en continuidad con el interior y se amuebló como zona de relax.
La cocina se renovó con mobiliario blanco sin tiradores, un foseado perimetral con iluminación LED indirecta y suelo porcelánico efecto madera oscura, incorporando un pequeño office junto a la ventana.
En el dormitorio principal se ejecutó un frente completo de armarios lacados a medida con hueco integrado para televisión y cajonera.