Reforma integral de vivienda con un objetivo claro: ganar luz y personalidad sin perder calidez.
En el salón se apostó por una pared principal revestida en papel texturizado azul petróleo que ordena la composición del ambiente, acompañada de una librería a medida en blanco que aprovecha el paño completo de pared.
La cocina se renovó con mobiliario blanco sin tiradores, encimera de resina blanca y un office con mesa circular; el suelo combina gres porcelánico gris con una alfombra cerámica de inspiración hidráulica que delimita la zona de trabajo.
En los dormitorios se introdujeron cabeceros singulares, como el mural de inspiración japonesa en tinta que preside el dormitorio principal. Carpintería exterior blanca con doble acristalamiento para mejorar el aislamiento térmico y acústico.